Paraguay enfrenta a Venezuela

07 septiembre 2016 / By Publicado por

En los últimos meses Paraguay ha cuestionando la democracia venezolana y la legitimidad del gobierno de Nicolás Maduro para presidir el Mercosur. Maduro mismo, paradójicamente, lo confirmó, en su usual lenguaje soez y engañoso: «La presidencia la estamos ejerciendo más allá de las maniobras rastreras, miserables y ruines de la ‘triple alianza’ encabezada por el gobierno strossnista de Paraguay».

La ilegitimidad del régimen chavista es notoria, es cada vez más autoritario, represivo, corrupto, militarizado, ideologizado e inoperante. Los informes del secretario general de la OEA y de Human Rights Watch lo atestiguan. Como ello contraviene los compromisos del Mercosur con la democracia y los derechos humanos, el presidente Horacio Cartes y su canciller, Eladio Loizaga, han propuesto medidas regionales para evitar que el gobierno de Maduro ocupe la presidencia pro témpore del bloque, desafiando abiertamente, como pocos, al régimen chavista.Paraguay tampoco olvida la abierta intromisión del entonces canciller Maduro en 2012, durante el juicio político que destituyó al presidente Lugo; ni su suspensión ilegal del Mercosur, en represalia; ni el ingreso ilícito de Venezuela al mismo.

En mayo, la Cancillería paraguaya exhortó al gobierno venezolano a respetar «las instituciones democráticas, el Estado de Derecho, los derechos humanos y la libertades individuales», y le advirtió «que existen compromisos y mecanismos regionales… que pueden ser aplicados…». En junio el canciller paraguayo le solicitó a su homónimo de Uruguay, Nim Novoa, que presidía el bloque hasta el 29 de julio, que convocara una reunión de cancilleres del Mercosur para «evaluar la situación… de Venezuela… conforme al Protocolo de Ushuaia sobre el Compromiso Democrático del Mercosur…». Se buscaba impedir que Venezuela asuma la presidencia automáticamente. La reunión no se logró por falta de consenso.

Uruguay, favorecía el traspaso de la presidencia a Venezuela, una vez cumplidos los seis meses de su turno y siguiendo el orden alfabético. Por  ello convocó una reunión del Consejo del Mercosur, a pesar de las objeciones de Brasil y Paraguay, que decidieron no asistir. De todas maneras, Uruguay dejó la presidencia e implícitamente aceptó su transferencia automática, sin cuestionar, por razones de política partidaria interna, el grave deterioro de la democracia venezolana.

Pero no hubo traspaso automático ni formal como es habitual; la mayoría de los socios fundadores no lo aceptaron. Y a pesar de la autoproclamación de Maduro al frente del bloque, el canciller Loizaga sentenció: «No hay traspaso y la presidencia queda vacante», vetando la pretensión venezolana. La Cancillería paraguaya, además, notificó que había verificado el incumplimiento de Venezuela a las obligaciones del Protocolo de Adhesión al Mercosur».

Argentina y Brasil, luego de titubeos y ambivalencias, coincidieron con Paraguay en su decidida oposición al régimen chavista: 1) Verificaron su incumplimiento de los requisitos formales de adhesión plena, incluyendo la ratificación de compromisos comerciales y en particular los relacionados con la democracia y los derechos humanos. 2) Denunciaron la alteración del orden democrático y la violación de derechos humanos. El canciller brasileño, José Serra, señaló que Venezuela «se encontraba bajo un  régimen autoritario», y que «un país que tiene presos políticos no [es]… democrático». 3) Aunque apoyan el diálogo entre el gobierno y la oposición –que es ilusorio y un pretexto del chavismo para evitar el referéndum revocatorio contra Maduro– también insisten en que este debe realizarse este año, de lo contrario sería «una farsa». 4) Y han manifestado, inequívocamente, su oposición a que Venezuela asuma la presidencia del Mercosur. La canciller argentina, Susana Malcorra, ha propuesto que la misma sea «colegiada».

La oposición de los tres socios fundadores a la presidencia de Venezuela motivó los habituales improperios de Maduro, quien, desubicadamente, les notificó que asumía la presidencia del bloque, asegurando que «somos presidentes de Mercosur y lo vamos a ejercer plenamente»; y denunció que Venezuela «es perseguida por esta triple alianza de torturadores de Suramérica.., [por] la oligarquía paraguaya corrupta y narcotraficante.., [por] el demacrado Macri de Argentina, fracasado, repudiado por su pueblo, y [por] la dictadura de Brasil».

El canciller Loizaga contestó los «indignantes exabruptos» de Maduro, anunciando que se congelaban las relaciones con Venezuela y que el embajador paraguayo no retornaría a Caracas. Anunció además que el «gobierno de Maduro no reúne las condiciones democráticas… que son parte del ADN del Mercosur…» y que no aceptarían «la presidencia de Venezuela, ni ninguna convocatoria que hagan», reiterando que Venezuela no cumplió con los requisitos para ser miembro pleno. También exigió a Maduro «que libere a los opositores presos» y lo acusó «de bloquear el parlamento venezolano a través de la justicia».

El rechazo a la presidencia venezolana se confirmó el 23 de agosto. Los coordinadores nacionales de los miembros originales, reunidos en la sede de Montevideo, constataron el incumplimiento de Venezuela de los requisitos de incorporación plena y acordaron que se estaría funcionando con solo «reuniones imprescindibles» y con una «conducción colegiada» hasta diciembre. Y quedó para decisión de los cancilleres si se suspende o no a Venezuela. No obstante ello, Venezuela convocó para el día siguiente a los países miembros, con el fin presentar «los lineamientos de su presidencia…». A la cita solo llegó Uruguay.

El no reconocimiento de la presidencia de Venezuela por parte de los socios fundadores es otro duro golpe diplomático a Maduro. El anterior lo recibió en la OEA, cuando no pudo evitar que su secretario general presentase su devastador informe sobre la fallida democracia chavista. Pero es la primera vez que su gobierno es sancionado por no cumplir con sus compromisos sobre democracia y derechos humanos. La sanción en mucho se debe a la persistente y firme diplomacia paraguaya.

Rubén M. Perina, Ph.D.

Adjunct Professor
Latin American and Hemispheric Studies
Elliot School of International Affairs
George Washington University
Washington, D.C. USA
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