Venezuela: crepúsculo del ALBA, regreso de la OEA

13 junio 2016 / By Publicado por

La Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA) conformada por Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Venezuela y seis países del Caribe fue un invento de Hugo Chávez en 2004. Chávez la sustentó con recursos del petróleo cuando el barril oscilaba entre los 100-130 dólares (2002-2015) y la manipuló en función de su “revolución socialista” y su campaña contra el neoliberalismo y el imperialismo.

Así, en la cumbre presidencial de 2005 en Mar del Plata, con Lula y Néstor Kirchner de cómplices, Chávez descarriló la propuesta norteamericana de crear una zona de libre comercio en las Américas (ALCA), y luego buscó marginar a la OEA de América Latina en su tarea de promoción y defensa de la democracia y los derechos humanos, función consagrada en su Carta constitutiva y en su Carta Democrática Interamericana (CDIA). Con ese fin rehusó aceptar sus misiones de observación electoral desde 2005 y denunció la Convención Inter-Americana de Derecho Humanos.

El chavismo y sus aliados podían detener cualquier tentativa de invocar la CDIA para analizar la grave crisis humanitaria, económica y política por la que atraviesa el país, negando la existencia de tal crisis y acusando de intervencionismo tales intentos. En marzo de 2014, luego de los disturbios y muertes ocurridas durante protestas sociales contra el gobierno, con el apoyo del ALBA, más Argentina, Brasil y Uruguay, Maduro obtuvo en el Consejo Permanente de la OEA una declaración de “pleno respaldo a los esfuerzos del Gobierno democráticamente electo de Venezuela …. y de todos los sectores políticos, económicos y sociales para que continúen avanzando en el proceso de diálogo nacional.” Pero tal como lo había hecho Chávez después de su retorno al gobierno en 2002, y del Referéndum de 2004, no se cumplieron las promesas de diálogo. Al contrario, recrudeció la persecución política contra la prensa libre y los políticos opositores. Ese mismo mes, Venezuela y sus aliados impidieron que el Consejo Permanente tratase en sesión abierta una reunión convocada por Panamá para escuchar una presentación sobre la situación venezolana por la diputada opositora, María Corina Machado, lo que tampoco permitieron. Por ello Machado fue destituida de la Asamblea Nacional. El chavismo en 2015 también frenó la convocatoria de una Reunión de Consulta de Cancilleres para analizar la calamidad fronteriza provocada por la deportación de miles de colombianos. Pero el brillo y la energía del chavismo y el ALBA han comenzado a desvanecer con la caída del precio del barril a 40-50 dólares. Al chavismo se le han terminado los recursos para mantener un modelo populista “distributivo” pero improductivo, que importa 80% de lo que consume. La ineptitud y corrupción del gobierno han sumergido al país en un caos económico y en una crisis humanitaria y de legitimidad y gobernabilidad que el régimen rehúsa admitir.

Han aumentado las protestas y la tensión social; y el clamor por un cambio de gobierno se ha expresado en el abrumador número de firmas para un referéndum revocatorio, que el gobierno sabotea. La erosión del orden constitucional y democrático lo constata el contundente informe sobre Venezuela del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, presentado al Consejo Permanente el 31 de mayo, e invocando la CDIA solicita su convocatoria para el 20 de junio. Informe que el régimen ha descalificado como “pirata, ” tildando a Almagro de “traidor” y “lacayo del imperio”.

La influencia del chavismo y su alianza comienza también a disiparse en el Consejo Permanente de la OEA. Recientemente no pudieron detener la aprobación de una Declaración sobre la situación venezolana que, aunque tenue, reconoce la crisis existente y llama a un dialogo entre el Gobierno y la Oposición para “preservar la paz, la estabilidad política … y la democracia representativa”. Venezuela tampoco logró la aceptación de su propia propuesta de Declaración en apoyo al gobierno de Maduro, sufriendo una doble derrota y teniendo que aceptar la Declaración que originalmente había objetado. A nivel regional, aumenta la presión por una salida a la crisis vía referéndum revocatorio. Paraguay, fuerte promotor de esa solución, ha solicitado una reunión urgente del MERCOSUR para tratar la situación venezolana, y una Declaración de los Cancilleres de Argentina, Chile, Colombia y Uruguay exhortó al diálogo y a la realización del referéndum. Tampoco el chavismo cuenta ya con el decisivo apoyo del Brasil “lulista.” Estos últimos desarrollos indican la creciente incapacidad del régimen chavista y de sus aliados para impedir el tratamiento de la situación del país y la supuesta injerencia en sus asuntos internos del “imperio y sus lacayos.” Respuestas a tres preguntas confirmarán o no esta tendencia: ¿Podrá Maduro prevenir la convocatoria de la reunión de MERCOSUR? ¿Podrá eludir discusión de la situación venezolana en la Asamblea General de la OEA (13-15 de junio)? Y ¿tendrá los votos para impedir la realización de la reunión solicitada por Almagro, o para objetar la agenda de la misma? Permanezca conectado.

Rubén M. Perina, ex funcionario de OEA y profesor de la Universidad de George Washington

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